Celebrar en un día especial el ?Día del Padre? lleva implícito reconocer no sólo al hombre que, como tal, comparte la formación integral de sus hijos sino la influencia que ejerce su personalidad en la que está, en formación, en los mismos.
Todo padre es para sus hijos, con su madre, el núcleo que ?en familia? hará de los mismos, hombres y mujeres. Aprendiendo en ella reflejarán, en una mañana cercano, lo que les ha sido legado.
La figura del padre patriarcal (o autoritario) de no hace muchos años va siendo sustituida por el padre comunicativo y hasta más hogareño, en su afán por colaborar con las tareas que la convivencia familiar impone.
No por eso deja de ser más querido, más admirado, más ?héroe?, más compañero de sus hijos, según la edad de estos.
El Padre tiene la obligación de ?sembrar futuro? en sus hijos y hacer de su vida un camino con fe, esperanzas y felicidad que nunca han de perderse.
Aunque parezca paradójico el Cooperativismo en la Escuela, vivenciada plenamente, contribuye a fomentar y formar valores propios y necesarios de una convivencia de armonía que se transmite de la familia a la comunidad que los rodea y de esta al mundo en que deba actuar.
De aquí que en la ?Declaración del documento final del Primer Simposio Internacional Escuelas y Cooperativas? (Cooperativismo Escolar) (Celebrado en la Casa de la UNESCO (París 1979) organizado por la ACI, BICS y la OCCE) comienza con esta expresión:
?Los niños son el recurso más rico del mundo, son futuros padres y `padres´ del futuro?.