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Res 287 "A" Insp. de Personas Jurídicas
05 de Mayo de 2008

Octubre Mes de la Madre

Argentina

Aunque tarde queriamos compartir este poema hecho carta; Como un reconocimiento a tantas madres de cooperativistas y mutualistas en todo el mundo.

DÍA DE LA MADRE

Retrato de una madre (mi madre)

Nada ni nadie influye tanto en la formación de niños y jóvenes como los ejemplos que ha vivido en su hogar y el contacto directo con toda la familia.
No hace mucho se recibió un mail en el sitio coop-escuela@digitalcoop.com.ar de un lector que preguntaba si no tendríamos en inglés el artículo del ?Día de la Madre? del año 2006 titulado ?Madres Malas?.
Estábamos a dos años de su publicación, tomado a su vez, de la ?Revista del Instituto Norland? (Bs. As. R.A.), cooperativa de enseñanza.
Realmente es aleccionador y muy de actualidad.
Ello me lleva a estas expresiones que pretendo sean el reflejo de otra Madre (mi Madre).
Cada madre es única, y su instinto maternal queda impreso en sus hijos (cualquiera sea su cultura) con la enrome responsabilidad que Dios ha puesto en sus manos y en su sentido común.
La mía fue, por sobre todo, una Madre: severa o dulce ? según las circunstancias ? pero firme en sus convicciones.
Si, es cierto, tuvo un esposo (Padre de sus hijos) que nunca la desautorizó aunque pensara distinto.
Jamás, con mis hermanos, los hemos sentido discutir. Si algo debían aclarar lo hacían personalmente, entre ellos, en el momento oportuno.
Los horarios hogareños se cumplían por todos, y regían para todos, con armonía, y justificación previa, llegado el caso. El respeto era mutuo, no impuesto.

Mi madre, por su porte, sus finas facciones, sin maquillaje alguno, y con innegable simpatía, sabía compartir y tener una conversación amable y distendida con cuantos le rodeaban, altas autoridades o el más humilde que requería de su ayuda.
Así, fue electa la ?Reina de la Fiesta? en la cena de cierre de un Congreso Internacional de la OCA en Costa Rica ? con más de 500 participantes -. Lo curioso y valorable  es que la eligieron las propias mujeres que asistían al mismo. Tenía entonces 77 años de edad.

De pequeña y adolescente me quedaba embobada escuchando sus relatos, sobre su aldea natal, de cuanto recordaba en costumbres y picardías (que abundaban) de su niñez y juventud. Anécdotas de por medio era una simpática narradora.
Viajamos mucho en pos de mis ideales que ella aprobaba implícitamente. Su presencia, ?relaciones públicas? de por medio, era - dentro de mis desvelos del momento ? un alivio y una gracia de Dios. Nunca quedó mal. Y cuando en Panamá le entregaron un certificado de asistencia al Seminario de Cooperativismo Escolar, programado y realizado por el gobierno (presidente Omar Torrijos), presente en el mismo con sus Ministros dijo simplemente: ?Gracias, la lección ya la tengo aprendida?.

Llevaba las firmas del Ministro de Educación, del Ministro de Agricultura, la Sra. M.A. Marchand de Colón (Puerto Rico) y su hija.
Acostumbrada a sentarse, en todas estas reuniones, en primera fila. Así lo hizo siempre, cualquiera fuera el lugar del acto.

No todo fueron flores en su vida.
Como todo ser humano pasó también momentos amargos y dolorosos.
El desarraigo de su país ? con toda la familia (seis hijos) ? motivado por la amenaza de la guerra le costó mucho asumirla.
El fallecimiento de mi padre, a los seis años de llegar a la Argentina, y la prematura muerte súbita de dos de sus hijos varones (mis hermanos) fueron heridas que nunca se cerraron. La he sentido llorar a solas y rezar mucho?
Todo ello dio más fortaleza a su temple y asumió la responsabilidad como madre y padre.

Sus hijos nunca la defraudaron. Los seis supieron, cada uno a su manera, salir adelante en los vaivenes de la vida. En momentos de crisis y en momentos de holgaza fueron siempre su ejemplo. Sus familias, han hecho de la unión hogareña, su emblema. De la amistad, sin dobleces, un don. De la alegría de vivir en paz con uno mismo y quienes le rodean, algo natural.

Todo se contagia en la vida. Sólo es necesario ver el camino recto.
Y eso hemos aprendido, entre muchas cosas de mi MADRE y? mi PADRE.

Su muerte, que presentía y esperaba en paz fue serena, rodeada de todos sus hijos vivos, y familiares más cercanos.

No dijo nada, abrió sus ojos y se vio rodeada de cuantos, alrededor de su cama, no podíamos hacer nada por retenerla. Nos miró, nos reconoció y, con un suspiro apenas, partió hacia la paz del Señor.

Su camino por la vida dejó huellas muy profundas que no se podrán borrar jamás, en su familia y en su entorno.

Aprendimos, con ella, a vivir y convivir.
Sea éste un homenaje a todas las Madres del Mundo.

María Argentina

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